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porque sus encuentros e interacciones parecen bastante escasas y superfluas. No me explico por qué el entonces joven soldado decide llevar consigo al griego, que llena páginas con una historia de amor insulsa y vacía sólo para poder enlazar con el tercer narrador.

Por otro lado, como me falta información sobre las proscripciones y toda la política romana en la época de Mayo y Sila, no puedo ubicar de forma correcta determinados nombres y situaciones.

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5. - El cementerio marino, de Paul Valéry.

No sé qué hacía en mi casa, porque no suelo leer poesía. Debió formar parte de alguna donación para BookCrossing y me llamaría la atención el título, de modo que me lo quedé sin saber que era un poema prólogado por su propio autor y seguido del análisis por parte de un autor de la Sorbona. No diré nada, porque ya viene examinado en el propio libro, salvo que es una pena no saber francés para apreciar lo que en teoría debe sugerirme su sonido.

6. - Lawrence de Arabia, de Richard P. Graves.

¿Que soy una inculta y hubiera necesitado un libro más gordo que explicase con más profundidad la situación política? Sí. Mete los nombres de las tribus con una naturalidad espantosa y no sé si son nómadas o vecinos.

¿Que los británicos siempre han sido unos cabrones? También.

La verdad es que se ha sido una lectura bastante interesante, aunque demasiado rápida, una metralleta que escupía un dato tras otro sin profundizar.

7.- Diario de una perdida, de Margarete Böhme.

Recuerdo que lo compré hace unos cuantos años en el CICUS y ha estado almacenado en casa hasta que me encontré con él mientras buscaba otra cosa (la historia de mi vida). No voy a contar nada que no venga en la introducción si digo que es un supuesto diario debidamente editado por Margarete Böhme, quien indica páginas faltantes y señala el fin de la autora,

...además de haber recibido el encargo de la misma de suavizar algunas cosas y dejar en buen lugar a algunos seres queridos. También se habla del feminismo y la hipocresía de la sociedad en estas páginas.

Thymian es "una caída", la perdida que titula la obra. Se echa la culpa a una antepasada que introdujo mala sangre en el linaje antes de aceptar la realidad: una madre adolescente jamás volverá a gozar de buena reputación y la protagonista se ve abocada a la prostitución.

Es un círculo vicioso, porque al considerársela una mala influencia para las señoritas decentes no se le permite ganarse la vida y por tanto debe seguir vendiendo su cuerpo para seguir subsistiendo. Lo curioso es que, una vez con un protector que le permite vivir bien, se permite afirmar que nunca cayó tan bajo como otras y no se contiene lo más mínimo a la hora de despreciar a las que son menos hermosas, están más ajadas o hacen la calle en lugar de estar en clubs.

Hay una extraña dicotomía, porque afirma con ferocidad que quiere dinero, que quiere cosas hermosas y que para eso tiene que ser puta para después rasgarse las vestiduras por las circunstancias que la han empujado a ello o avergonzarse de disponer de su cuerpo libremente si supone no ser fiel a quien la mantiene. A veces habla de reencarnación, otras de extinción absoluta, con una intensa fijación por la muerte pero diferentes aproximaciones según el momento.

No cree en Dios pero le lanza acusaciones. No es antisemita pero conoce a un judío que bien puede justificar todo el odio hacia esa raza.

Me ha gustado mucho por cómo denuncia la falsedad de aquellos que llevan la superioridad moral como enseña; la integridad moral de los puteros que sin embargo jamás se casarían con alguien con la reputación dañada; la equivalencia entre la valía personal y la cuenta corriente; etc. Una buena lectura.

8.- Los incendios de Highgate Rise, de Anne Perry.

Podría haber editado la foto para tapar la etiqueta o haberme pintado las uñas, pero no tengo ganas 😅

Mi padre se ha leído todo lo que ha caído en nuestras manos de esta autora, pero ha llovido mucho (nunca mejor dicho) desde el último tomo y confieso que me ha costado un poco poner en pie las relaciones entre los distintos personajes que sabía que eran fijos.

Es cierto que se da el contexto suficiente para que eso no sea difícil, pero hay determinadas alusiones a hechos pasados de los que obviamente no me acordaba y por tanto no me aportaban mucho.

Hay más investigación en una trama que no llamo paralela porque comienza como una posible causa del primer asesinato y desencadena el desenlace de la novela que en todo el trabajo policial.