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3.- JULIO CÉSAR, Suetonio.
Desde que salí de jugar ayer, estoy con dolor de cabeza y náuseas (migraña, obviamente), pero obligarme a estar quieta y tranquila me enerva más y por tanto opté por pillar "algo ligero". Obviamente, es corto pero no ligero, ya que César vivió en la época turbulenta de Mario y Sila y hay nombres y referencias que no ubico en su contexto exacto.

Por un lado, César no se privaba nada: amantes de ambos sexos, obras de arte, muebles de maderas nobles, etc. Por otro,

...era muy sobrio porque apenas bebía mucho y los únicos placeres que no lo llevaban a endeudarse eran los de la mesa. Otro contraste que me sacó una carcajada fue que era clemente, porque cuando pilló a los piratas que lo habían secuestrado no los crucificó tal y como había amenazado, sino que los ahorcó primero... Un gran corazón que no torturaba si podía matar directamente.

Entre este y otro sobre Sertorio, necesito una monografía sobre esta época y enterarme bien de su política.

4. - Sertorio, un general contra Roma, de João Aguiar.

Entre la migraña, el rol, los juegos de mesa, el ganchillo y la operación del perro no estoy leyendo mucho, pero tengo la urgente necesidad de sacar libros de casa ante la cercanía de una mudanza. Ya le ha tocado el turno a esta novela histórica sobre Sertorio, el general romano que se pasó por el forro las movidas republicanas para campar a sus anchas por Hispania y justificaba su causa por la compañía de una cierva blanca.

Diré en primer lugar que ya había leído una obra de este autor sobre Viriato y esperaba más y aclararé que no conozco casi nada de esta parte de la Historia antes de añadir que me ha dejado bastante fría. Por un lado, tres personajes cuentan sus vivencias con Sertorio y, aunque no se cansan de cantar sus loas y perdonar sus fallos, éste pasa a ser un secundario que hace apariciones episódicas. No sé cómo se traba la relación entre el romano y el filósofo griego que ejerce de primer narrador,

porque sus encuentros e interacciones parecen bastante escasas y superfluas. No me explico por qué el entonces joven soldado decide llevar consigo al griego, que llena páginas con una historia de amor insulsa y vacía sólo para poder enlazar con el tercer narrador.

Por otro lado, como me falta información sobre las proscripciones y toda la política romana en la época de Mayo y Sila, no puedo ubicar de forma correcta determinados nombres y situaciones.

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5. - El cementerio marino, de Paul Valéry.

No sé qué hacía en mi casa, porque no suelo leer poesía. Debió formar parte de alguna donación para BookCrossing y me llamaría la atención el título, de modo que me lo quedé sin saber que era un poema prólogado por su propio autor y seguido del análisis por parte de un autor de la Sorbona. No diré nada, porque ya viene examinado en el propio libro, salvo que es una pena no saber francés para apreciar lo que en teoría debe sugerirme su sonido.

6. - Lawrence de Arabia, de Richard P. Graves.

¿Que soy una inculta y hubiera necesitado un libro más gordo que explicase con más profundidad la situación política? Sí. Mete los nombres de las tribus con una naturalidad espantosa y no sé si son nómadas o vecinos.

¿Que los británicos siempre han sido unos cabrones? También.

La verdad es que se ha sido una lectura bastante interesante, aunque demasiado rápida, una metralleta que escupía un dato tras otro sin profundizar.

7.- Diario de una perdida, de Margarete Böhme.

Recuerdo que lo compré hace unos cuantos años en el CICUS y ha estado almacenado en casa hasta que me encontré con él mientras buscaba otra cosa (la historia de mi vida). No voy a contar nada que no venga en la introducción si digo que es un supuesto diario debidamente editado por Margarete Böhme, quien indica páginas faltantes y señala el fin de la autora,

...además de haber recibido el encargo de la misma de suavizar algunas cosas y dejar en buen lugar a algunos seres queridos. También se habla del feminismo y la hipocresía de la sociedad en estas páginas.

Thymian es "una caída", la perdida que titula la obra. Se echa la culpa a una antepasada que introdujo mala sangre en el linaje antes de aceptar la realidad: una madre adolescente jamás volverá a gozar de buena reputación y la protagonista se ve abocada a la prostitución.

Es un círculo vicioso, porque al considerársela una mala influencia para las señoritas decentes no se le permite ganarse la vida y por tanto debe seguir vendiendo su cuerpo para seguir subsistiendo. Lo curioso es que, una vez con un protector que le permite vivir bien, se permite afirmar que nunca cayó tan bajo como otras y no se contiene lo más mínimo a la hora de despreciar a las que son menos hermosas, están más ajadas o hacen la calle en lugar de estar en clubs.