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En primer lugar, la autora se empeña en encajar el mito con la realidad histórica (y en justificarlo en el epílogo) de un modo que ni Robert Graves, lo que la lleva a saltarse algún episodio vergonzoso como el rapto de la que se convertiría en Helena de Troya. Cuando el protagonista ve a Hipólita besarse con otra mujer, el modo en que afirma que no importa, que será suya de todos modos, es tan asquerosa que resulta decepcionante que esa misma noche...

...la relación se torne en un amor purísimo y apasionado. Medea era la bárbara, la extranjera, y ahora hay que tragarse que pobre Hipólita, que no es aceptada en la corte ateniense porque la gente es muy retrógrada y no porque la sociedad en ese momento fuese así. El mito encaja en la Historia, pero sólo cuando le conviene a Mary Renault para blanquear al personaje.

Me ha sorprendido que algunas mujeres nunca sean nombradas. Con la importancia que tuvo el enfrentamiento entre centauros y lapitas, Hipodamía solo es "la esposa de Piritoo". Tampoco Etra es mencionada salvo como madre. Atalanta es "la muchacha de piernas largas".

En la primera parte hay una cierta coherencia que, para mi gusto, se pierde en la segunda,cuando se pasa de la creación del reino de Teseo al relato de mitos más aislados. Ahí es complicado mantener la continuidad.

2. -Carta al rey, de Tonke Dragt.

El resultado de hacer limpieza en las estanterías es "Sé que lo he leído, pero no recuerdo nada. Lo leo otra vez, que debió gustarme si lo he conservado". De modo que el proceso de "No compro más hasta que haya leído lo que tengo en casa" se está ralentizando muchísimo...

Compré el libro tras ver la serie de Netflix y sólo recordaba que ambas son bastante diferentes entre sí, poco más.

El esquema de la aventura es el clásico: se presenta un problema cuya resolución supone una ruptura con la vida actual del protagonista (Tiuri está velando las armas para convertirse en caballero, como su padre, y si acude a una llamada de socorro ya no terminará la vela y se frustrará su aspiración); se embarca en un viaje en el que encontrará enemigos y aliados; y tras finalizarla habrá dejado de ser un niño, porque habrá aprendido que en la vida hay belleza y ganancias, ...

...pero también pérdidas, y que asumir cualquier decisión implica también aceptar las consecuencias.

Todo lo anterior es algo repetido hasta la saciedad y por tanto se da por hecho, así que lo que cuenta es que la novela es muy entretenida, la geopolítica está bien pensada para involucrar a un país que de otro modo no tendría que verse implicado en la amenaza de guerra y hay personajes muy curiosos. Tan solo el malo crudelísimo es decepcionante por la facilidad con que es capturado.

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3.- JULIO CÉSAR, Suetonio.
Desde que salí de jugar ayer, estoy con dolor de cabeza y náuseas (migraña, obviamente), pero obligarme a estar quieta y tranquila me enerva más y por tanto opté por pillar "algo ligero". Obviamente, es corto pero no ligero, ya que César vivió en la época turbulenta de Mario y Sila y hay nombres y referencias que no ubico en su contexto exacto.

Por un lado, César no se privaba nada: amantes de ambos sexos, obras de arte, muebles de maderas nobles, etc. Por otro,

...era muy sobrio porque apenas bebía mucho y los únicos placeres que no lo llevaban a endeudarse eran los de la mesa. Otro contraste que me sacó una carcajada fue que era clemente, porque cuando pilló a los piratas que lo habían secuestrado no los crucificó tal y como había amenazado, sino que los ahorcó primero... Un gran corazón que no torturaba si podía matar directamente.

Entre este y otro sobre Sertorio, necesito una monografía sobre esta época y enterarme bien de su política.

4. - Sertorio, un general contra Roma, de João Aguiar.

Entre la migraña, el rol, los juegos de mesa, el ganchillo y la operación del perro no estoy leyendo mucho, pero tengo la urgente necesidad de sacar libros de casa ante la cercanía de una mudanza. Ya le ha tocado el turno a esta novela histórica sobre Sertorio, el general romano que se pasó por el forro las movidas republicanas para campar a sus anchas por Hispania y justificaba su causa por la compañía de una cierva blanca.